jueves, 22 de enero de 2015

EL INCREÍBLE VIAJE DEL FAQUIR QUE SE QUEDÓ ATRAPADO EN UN ARMARIO DE IKEA

EL INCREÍBLE VIAJE DEL FAQUIR QUE SE QUEDÓ
ATRAPADO EN UN ARMARIO DE IKEA


Un libro así no puede pasar inadvertido en las estanterías entre su llamativo título y portada bicolor en los colores característicos de la multinacional de muebles sueca. Es irresistible que la curiosidad no te haga leer las primeras palabras. “La primera palabra que el indio Dhjamal Mekhan Dooyeghas pronunció cuando llegó a Francia fue una palabra sueca. ¡El colmo! IKEA.” Entonces pensamos: ¿quién ha escrito semejante disparate?

Romain Puértolas salta a las listas de los libros más vendidos con esta primera obra. Es de origen franco-español, nació en 1975 en Montpellier. Como el protagonista de su novela, es un natural viajero. Entre España e Inglaterra fue DJ, profesor de idiomas, traductor-intérprete, auxiliar y coordinador de vuelo en el aeropuerto de El Prat de Barcelona, empleado de Aena en Madrid y limpiador de tragaperras en Brighton. En su regreso a Francia, durante tres años, fue inspector de policía en un servicio especializado en el desmantelamiento de redes de inmigración ilegal.

La historia de Dhjamal Mekhan Dooyeghas (pronunciado “llámame cuando llegues” o “ya me quedan dos leguas”) es ante todo una aventura de principio a fin. El faquir convence a su pueblo de que debe viajar a Francia para comprarse una nueva cama de 15.000 clavos en Ikea, así que, mediante sus engaños mágicos de faquir y un traje elegante a juego con su turbante consigue llegar a su destino. Sin embargo cuando está a punto de completar su misión se queda encerrado en un armario que, más por destino que por casualidad, es trasladado para cruzar la frontera entre Francia e Inglaterra. Dhjamal, viajará, sin quererlo, al más puro estilo de Julio Verne, entre India, Francia, Gran Bretaña, España, Italia y Libia. Mas no irá solo en su viaje, lo acompañarán personajes con características muy marcadas: un taxista gitano algo violento con su familia, una guapa francesa, un grupo de inmigrantes negros, una artista de cine, famosos editores literarios… Y siempre en su memoria, su madre adoptiva, su primo favorito, su tierra natal y su duro pasado. Un pasado lleno de abusos sexuales por su inocencia de niño y su devoción por la magia, lo que le condujo a hacerse faquir.

El protagonista presenta una evolución de su ser a medida de lo que le ocurre en su viaje, además, le influyen mucho el resto de los personajes. Una novela llena de cuestiones vitales de la fe en un dios y en uno mismo. Reflexión de cómo somos las personas, de cómo son los “bonitos países” de Europa para la inmigración. A pesar de que la novela se describa como una obra de humor tiene ese sabor agridulce que tanto crea carcajadas como te conmueve con duros golpes de realidad.
Tan increíble como el viaje del faquir es la forma en la que ha sido escrita esta obra. Romain Puértolas la escribía en notas en su móvil mientras iba en un tren en cercanías y que enviaba a su e-mail para revisarlas al acabar el día. Gracias a su origen franco-español, su trabajo con el lenguaje y su colaboración en la traducción con Patricia Sierra Gutiérrez (originalmente fue escrita en francés), la novela no ha perdido su esencia humorística, ya que está plagada de juegos de palabras y descripciones minuciosas de cada lugar y personaje. Djhamal no es Romain pero podemos ver a su autor, que tenía muchas cosas que contar, reflejado en el personaje.


El increíble viaje del Faquir que se quedó atrapado en un armario de Ikea es una obra que el lector no querrá seguir leyendo porque quiera conocer su final, que más o menos se intuye, sino por saber qué será lo siguiente.

Ficha técnica:
El increíble viaje del Faquir que se quedó atrapado en un Armario de Ikea
Autor: Romain Puértolas
Fecha de publicación: Marzo de 2014
Editorial: Grijalbo
Formato: Tapa blanda, 256 páginas.
Precio: 16,90 €

Sonia González

lunes, 12 de enero de 2015

2015... Holi.

Vestido, Zara (hace 8 años)
Tacones, Blanco

Por reyes pedí una vida nueva
y lo conseguí
y ahora vivo a mi manera
y eso no lo hace cualquiera.




martes, 30 de diciembre de 2014

Soundtrack 2014

Otro año más, se acaba.
Que forma más horrible para empezar algo, ¿verdad?

Pero las cosas acaban y los años también. Este 2014 no ha estado en mute, detrás de cada momento había una canción y estas son las 40 canciones más destacables de mi año.

(Repito como cada año: No son canciones que sean del 2014, ni mis canciones favoritas, sino que en este año han tomado especial significado para mi)

1. Hero - Family of the Year
2. Steal my Girl - One Direction
3. El Outsider - Ángel Stanich
4. Sunshine - Matisyahu
5. Tenerife Sea - Ed Sheeran
6. Lost Stars - Adam Levine
7. Year 3000 - McBusted
8. Partybus - Culcha Candela
9. Not a Bad Thing - Justin Timberlake
10. Work - Iggy Azalea
11. Carita de Tonto - Marwan
12. Miss Alissa - Eagles Of Death Metal
13. Sweater Weather - The Neighbourhood
14. Team - Lorde
15. How Bizarre - OMC
16. Sad Machine - Porter Robinson
17. Chiche Love Song - Basim
18. Menswear - The 1975
19. Fortunate Son - Creedence Clearwater Revival
20. Happy Alone - Kings Of Leon
21. Yo te lo dije - J Balvin
22. Agustito - El Vega
23. Let it go - Indina Menzel
24. Vietnam Sentimental - Los Carradine
25. If I Die Young - The Band Perry
26. Human - Christina Perri
27. Qué Bien - Izal
28. Enero en la playa - Facto Delafe y las flores azules
29. Tumbado en mi moqueta azul - Anni B Sweet
30. Sunday Morning - The Velvet Underground
31. The News from Your Bed - Bishop Allen
32. Desert Bus Ride - Gustavo Santaolalla
33. Le plat pays - Jacques Brel
34. Riptide - Vance Joy
35. Celeste - Carlos Sadness y Niccó
36. Alivio - Rozalén
37. Buena energía - Maldita Nerea
38. Año Nuevo - Vetusta Morla
39. Por Reyes - Mr. Kilombo
40. Voy a Beber - Nicky Jam

lunes, 22 de diciembre de 2014

Un, dos, tres, Juan, Periquito y Andrés. - El juego de la corrupción.

 Todos en algún momento de nuestra niñez hemos jugado a “Un, dos, tres, Juan, Periquito y Andrés”. La meta era la pared, pero uno debía ser cauteloso en sus movimientos, porque, cuando quien se la quedaba terminaba de decir “Andrés” todos los demás debían de quedarse quietos como estatuas, si no, perdías el recorrido y había que empezar de nuevo.
Se ha extendido tanto el consejo de “no abandones al niño que llevas dentro” que cada uno lo ha interpretado a su manera. Jugar es realmente divertido, sea a la edad que sea. Juguemos a la política.
Los políticos también tuvieron una muñeca, un coche de juguete, jugaron una partida de cartas, de parchís… Sin embargo, algunos de  escondían la mejor carta debajo de la mesa o comían una y contaban más de veinte ¿Habrán mantenido ese estilo de juego los implicados en la corrupción de nuestro país?
Jose Luis Peñas, exconsejal del PP, en 2007 decidió ser el que se la quedaba y comenzó el juego poniendo una denuncia contra el empresario Francisco Correa. A partir de ese momento se empezó a investigar el hilo de tráfico de influencias destapado en 2009 al que se le dio nombre de Caso Gürtel. Como buen líder fue el primero en perder y aunque tuviera esperanzas de ganar más de lo que ya había ganado, entrar en la cárcel no se lo permitió.
Sigue el juego. Un, dos, tres, Juan, Periquito y Andrés. Pablo Crespo, mano derecha de Correa, fue detrás de su amiguito. Fraude fiscal, asociación ilícita…
Un, dos, tres, Juan, Periquito y Andrés. Arturo González Panero, Jesús Sepúlveda, Guillermo Ortega y Ginés López, ¡Os habéis movido! Todos exalcaldes del PP que recibían regalos a cambio de adjudicar obras y servicios ilegalmente a las empresas de Correa.
Un dos, tres, Juan, Periquito y Andrés. Benjamín Vasco, Alberto López Viejo y Alfonso Bosch. Imputados por delitos de asociación ilícita, cohecho, tráfico de influencias, falsedad documental, blanqueo de capitales y fraude fiscal.
¡Qué divertido es jugar! Como suele pasar con las cosas divertidas, se extiende. El caso Gürtel en la Comunidad Valenciana, los Papeles de Bárcenas, el Clan de los Pujol, Caso Palau, el Caso Noós, los ERE de Andalucía, Caso Mercasevilla, Operación Edu de cursos de formación, la financiación fraudulenta de UGT-Sevilla, la Operación Malaya, El caso Minutas, Manilva, Baltar, Bankia, las tarjetas B… Y así un sin fin de ligas con numerosos jugadores que se han atrevido a probar el juego de la corrupción. Nadie se imaginaba que fuera tan adictivo.
Una adicción es difícil dejarla, y más aún si parece que es contagiosa. La última jugadora estrella ha sido Ana Mato que ha dimitido de su cargo como Ministra de Sanidad después de que el juez Ruz le declarase participe como título lucrativo en la trama Gürtel por las actividades de su exmarido Jesús Sepúlveda, exalcalde de Pozuelo de Alarcón. Ha dimitido, según ella, para no perjudicar ni al Gobierno ni al Partido Popular.                                               
 Un, dos, tres, Juan, Periquito y Andrés. Parece que la han pillado moviéndose y tras haber perdido no quiere jugar más.
Manten al niño que llevas dentro pero…¿hasta cuando seguirá este juego? La respuesta es fácil. Cuando eras pequeño, ¿acaso querías dejar de jugar?

Sonia Nickichucknez
(Sonia González)

lunes, 15 de diciembre de 2014

SER UNA BOLSA

Lector, mira a tu alrededor. Ahí está, es posible que ya la hayas visto: una bolsa.

En estas fechas navideñas no puede faltar. Las tiendas y centros comerciales se llenan de clientes que revuelven los estantes y percheros para llevarse algo a su casa, bien sea la última moda en decoración de navidad o los ansiados regalos. Bolsas llenas que pasean viendo otras bolsas que llevan el contenido a su destino. Es época de compras, de gasto, de consumismo. Pero no entendido como negativo, sino como algo que a una gran mayoría nos gusta y que la minoría que le disgusta lo sufre de forma inevitable. Así, la gran amiga de la bolsa se pone feliz. Hablo de su amiga La Bolsa, con mayúscula, que sube, crece y se hincha como lo hacemos nosotros en la cena de nochebuena, de navidad, de nochevieja, o en cualquier otro momento que aprovechemos para degustar los manjares que La Pascua nos ofrece. Tras hincharse de números y cifras, la Bolsa, se mira al espejo, ve que ha perdido la forma y se deprime, cae y nos crea al resto de mortales la famosa cuesta de enero, que más le cuesta a los que ya terminaban el año escalando.

Entonces, miro las bolsas al salir del centro comercial y me pregunto: “¿existe vida bajo las cosas?”, igual que lo hacía el chaval de la película “American Beauty” mientras veía el vídeo de una bolsa de plástico que era arrastrada por el viento y que parecía que bailaba con él. Sí, existe vida bajo las cosas. Sí, bajo las bolsas también. Se la dan las personas que cuando entras a hacer la compra te reparten otra bolsa para que la llenes de alimentos, juguetes o material para las familias más necesitadas. Voluntarios que luchan para que otras personas no tengan que vivir con el contenido de las bolsas que depositamos en los contenedores, para que no tengan que robar otras bolsas, para que así, cuando vean los precios de enero puedan superar las imposiciones de la gran Bolsa.

Por estas últimas me gustan las bolsas. Menos las que tenía la Pantoja en su casa llenas de dinero, esas no. Ni las bolsas que se hacen en los pies después de llevar zapatos elegantes y a su vez extremadamente incómodos.
De niña solo habría pensado en la enorme bolsa que carga Papá Noel en su trineo o en las que los Reyes Magos llevan en sus camellos colmadas de regalos. Sin embargo, al ser adulta ¿qué uso debo darle a mi bolsa?



Sonia Nickichucknez

sábado, 13 de diciembre de 2014

¿Cuándo vienes?

En Septiembre se fue una persona que en poco tiempo se convirtió en una de mis mayores amistades. Se fue a estudiar al lugar de origen de nuestra amistad: Inglaterra. 
No es que nos viéramos todos los días, pero saber que estaba cerca daba la seguridad de que en cualquier momento podríamos vernos. 

Y como digo yo siempre, las cosas no existen sino que sus contrarios las hacen existir. Cerca y lejos. Distancia y nos echamos de menos.

Entonces es cuando pregunto “¿cuándo vienes?”. No importa que lo tenga marcado en el calendario de mi pared desde el primer día que me lo dijiste porque volver a preguntarlo hace recordar que ya ha pasado tiempo desde que lo anoté.

¿Cuando vienes? Y hoy llegó el día.

Hoy vienes y sin que te hayas ido te vuelvo a preguntar “¿cuando vienes?” 

Lo mejor es que tu también me lo preguntas y, C, iré.


jueves, 11 de diciembre de 2014

Mis pasos

Al llegar a mi casa y precisamente en el momento de abrir la puerta, me vi salir.

Intrigada, decidí seguirme con los mismos pasos. ¿Así camino yo?

Caminaba por las calles que yo había recorrido y entró al lugar del que yo venía.


Mierda.


Si ella está ahí yo, debería de estar en casa

                                                           Sonia Nickichucknez

martes, 2 de diciembre de 2014

20 - 1 = 19


20 - 1 = 19

A simple vista parece una resta absurda y fácil, pero soy yo.
La última vez que vi algo parecido fue cuando cumplí trece años y mi hermana me felicitó con un "Feliz 12+1" para crear una superstición que ninguna de las dos tenía.

Veinte menos uno igual diecinueve. Mi edad.

Hace poco hablaba con un amigo de "la crisis de los 20", que al parecer existe, y de todos los tópicos que la acompañan. Él, con 21 años se supone que está comenzando a sufrirla. Aunque sinceramente, yo creo que no, y espero que no lo haga. "Es que con veintiún años, te pones a pensar y estás más cerca de los treinta que de volver a tener diez otra vez", me dijo.

Uf.

Yo no se si es que pienso mucho o es que es una paranoia con la que siempre he vivido, tal y como muestro en Peter Pan Vs. El señor con monóculo

En esta resta no me preocupa el resultado, y aunque parezca que asusta, el minuendo tampoco. El peso está en el sustraendo, el 1. Tan simple que suena a chiste. Y prefiero ponerlo así y no con decimales porque me consumiría el drama. Y porque con los números prefiero no complicarme, no nos llevamos bien.
Uno.

Cómo pasa el tiempo. ¿Cómo pasa el tiempo? No se si afirmarlo o preguntarlo. 

En clase nos hicieron cerrar los ojos a todos, contar un minuto y abrirlos al terminar. No todos los abirmos a la vez, los abrí en el segundo 56. Cada uno mide el tiempo de una forma distinta. 
Rápido. Lento. 
Un minuto que mientras lo contaba me di cuenta de lo fugaz que era.

Entonces, uno.

Prefiero en ese caso no pasarme la vida con los ojos cerrados. Entendido como una metáfora o literalmente, durmiendo ZzzZzz, porque... ¡maldita sea! existen los números y se ponen a sí mismos en un cronómetro y me doy cuenta que no va al mismo ritmo que el mío. 



jueves, 13 de noviembre de 2014

Cool kids

Buscaba un amor fresco

y acabé cogiendo un resfriado.

Sonia Nickichucknez #Microcuento




Blusa, Sfera
Vaqueros, Zara
Zapatillas, Converse
Bolso y reloj, Parfois